
Saludos, Señores de la Guerra.
Ante la dificultad de conseguir las viejas balistas bretonianas (como la que veis aquí arriba), opté por pillarme dos Escorpiones de Canción de Hielo y Fuego e intentar convertirlas a la Dama. Ya visteis el unboxing hace poco, ahora toca la ¿conversión?

El punto de partida fue este, los escorpiones.

Como podéis comprobar, la dotación es sensiblemente más grande. Un campesino encima de peana es más bajito que la dotación original. Una pena…
Lo primero que hice fue partir con unas tenazas los brazos (a la altura de los muñones) de la dotación, de forma que si salía la balista, quedaría «suelto».

Me di cuenta que en la parte inferior de las peanas había como unos «topes». Pensé que quitándolos sería más fácil sacar las balistas.

Me equivoqué. No se salía. Así que tocaba hacer cirugía y con cutter y paciencia, quitarla de su peana.

Y ahí, pim pam, con paciencia…

…hasta que al final conseguí despegarla. (Y la pobre dotación con los muñones cortaos)

Del segundo Escorpión se soltó una parte (una de las manivelas). No pasaba nada.

Aquí vemos ya las dos balistas fuera de sus peanas originales.

El siguiente paso era, con cutter, «limar» las manos de las manivelas de forma que quedasen más o menos un palo. La alternativa era no poner manivelas, pero me emperré en hacerlo.

Las dos primeras fueron más o menos bien.

Al llegar a la segunda balista, ¡ay! se partió una. En fin, cosas que pasan.
Una vez preparadas, tocaba poner en una peana. Sé que en Warhammer no es obligatorio pero a mí me gusta poner máquinas en peana (por varios motivos). En este caso, además, hay un tema de estabilidad importante, no se aguantan bien, así que…

Voilà! Esto ya huele más a Warhammer. Sin embargo tener el arco tensado y que no haya nada me parecía raro… así que pensé, ¿por qué no pongo unas lanzas? (tengo un montón en mi caja de restos).
Es más, dado que los campesinos bretonianos son torpes, poco inteligentes y muy supersticiosos. Por lo que ¿qué mejor para disparar, que unas lanzas de caballeros bretonianos caídos en combate?

Tomé dos lanzas (con sus brazos) y cutter para quitar esas manos. (Luego cambié una de ellas por otro modelo distinto).
Y el resultado final de la mini-conversión es:

¡Dos balistas bretonianas! Toscas, rudas, hechas por gente que no tiene mucha idea. Pero que respiran «bretoniedad» por todos sus lados. Posiblemente busque algunos colgantes y elementos supersticiosos para adornarlas. Al fin y al cabo, ¿quién más propenso a colgar huesos de santos caballeros que unos plebeyos?
Próximamente, la pintura…